domingo, 8 de febrero de 2026

Amsterdam 27-30/12/25


Entre otros lugares visitamos Sloterdijk, Rijksmuseum, MOCO, Bloemenmarkt, Torre de la Moneda, Casa Museo de Rembrandt, Artis, Museo Marítimo, Oudekirk, Zona Roja, en bicicleta a Volendam, The Cheese Factory, Zaanse Schaans. Ámsterdam es una ciudad donde la historia, el paisaje y la vida cotidiana se entrelazan con naturalidad. Cada fotografía y cada video dialogan con símbolos que, más allá de su carácter turístico, expresan una identidad forjada a lo largo de siglos. Aquí aparecen los molinos recortados contra el cielo, guardianes de una antigua lucha contra el agua, testimonio de una ingeniería paciente y obstinada. Los campos de tulipanes, con su geometría cromática, evocan tanto la belleza natural como la memoria de un comercio que marcó una época. Los zuecos, los quesos y las escenas rurales recuerdan un pasado agrícola y artesanal que sigue latiendo bajo la modernidad. Los canales, con sus puentes y fachadas inclinadas, narran el esplendor mercantil del Siglo de Oro. Las casas flotantes, los reflejos sobre el agua y las bicicletas apoyadas junto a los muelles componen un paisaje urbano donde la sostenibilidad no es un discurso, sino una forma de vivir. En estas imágenes, la ciudad respira a través de sus ritmos lentos, sus trayectos cotidianos y su convivencia armónica con el entorno. El color naranja, discreto o vibrante, aparece como un hilo simbólico que remite al orgullo nacional y a la herencia de la Casa de Orange. Los mercados, las praderas con vacas, los diques y los pólderes revelan una geografía moldeada por el esfuerzo humano y el respeto por la naturaleza. También habita en este recorrido la dimensión cultural: la presencia de Van Gogh, Rembrandt o Vermeer en museos y escaparates; la delicadeza del Delft Blue; la silueta del Rijksmuseum; los emblemas urbanos y las cruces de San Andrés. Son señales de una tradición artística que dialoga permanentemente con el presente. Finalmente, muchas escenas combinan estos elementos en una misma imagen: molino, bicicleta, canal, flor y bandera conviven como piezas de un mismo relato visual. No son fragmentos aislados, sino expresiones de una identidad compleja y coherente. Este álbum propone, así, un viaje por cuatro grandes ejes: el dominio del agua, la tradición agrícola y comercial, la vida urbana sostenible y la herencia cultural. Ámsterdam se revela aquí no solo como una ciudad fotografiada, sino como una experiencia sensible, donde cada símbolo cuenta una historia y cada imagen invita a volver a recorrerla con nuevos ojos.