domingo, 1 de marzo de 2026

02-01-26 Parc Astérix


Nos perdimos a la mañana cruzando por un puente; caminamos un montón. Luego tomamos algo en la Estación de Bercy. Tomamos el ómnibus. Bajamos y dejamos los bolsos en la consigna del hotel Les Quais de Lutece. En el parque vimos la comedia musical Delire. Después fuimos a almorzar penne (salsa tres quesos) y pizza cuatro quesos. Fuimos al Circo y a ver la película 4D Atention Menhir. Volvimos al hotel a tomar algo caliente (no nos dejaban acceder a la habitación hasta las 17:00 hs). Fuimos a ver una parte navideña muy linda, el desfile navideño y los fuegos artificiales. Compramos agenda y remera en lo de Numerobis.

Rotterdam 31-12-25


 El viaje comenzó con un pequeño contratiempo que, como suele ocurrir, terminó siendo parte del encanto. El tren directo de Sloterdijk a Rotterdam fue cancelado y debimos redibujar el itinerario: regreso a Ámsterdam Centraal, espera breve, nuevo andén, nuevo tren. Esa leve desviación le dio al día un aire de aventura improvisada.


Cuando por fin llegamos a las Premier Suites, la tarde ya tenía esa luz invernal, baja y plateada, tan propia de los Países Bajos. Salimos enseguida: una visita a Primark —donde encontré el jean perfecto, casi como un pequeño trofeo de viaje— y luego al supermercado Albert Heijn para elegir con cuidado los víveres de nuestra cena de Nochevieja. Comprar quesos, aceitunas y delicatessen en un país que hace del buen comer un arte es, en sí mismo, una experiencia cultural.


A la mañana siguiente, Rotterdam nos recibió con su arquitectura audaz y su aire moderno. Caminamos hasta el imponente Stadhuis Rotterdam, cuya fachada solemne contrasta con la ciudad reconstruida que lo rodea. Desde allí fuimos a la histórica Grote of Sint-Laurenskerk, la única iglesia medieval que sobrevivió a los bombardeos, silenciosa testigo del pasado. Frente al monumento a Erasmus of Rotterdam, sentimos esa mezcla de pensamiento y modernidad que define a la ciudad.


Nos refugiamos un momento en McDonald’s mientras esperábamos la apertura del Market Hall, ese despliegue de colores y aromas bajo su bóveda monumental. Luego caminamos hasta las icónicas Kubuswoningen; entrar en una de ellas fue como habitar por un instante un experimento arquitectónico suspendido en el tiempo.


Seguimos hacia el puerto, donde el agua y el acero dialogan sin pausa. Pasamos por el Museo Marítimo y avanzamos hasta el elegante Erasmusbrug, cuya silueta blanca se recorta como un cisne moderno sobre el río Mosa.


Almorzamos en el bullicioso Food Hallen, entre sabores diversos y conversaciones en múltiples idiomas. De postre, compramos en la calle unos humeantes oliebollen, espolvoreados con azúcar, dulces y tibios en el frío de diciembre.


Regresamos al hotel para una merienda tranquila y, ya entrada la tarde, salimos nuevamente a fotografiar las luces navideñas que vestían la ciudad de destellos dorados y reflejos sobre el agua.


La cena de víspera fue íntima y perfecta: quesos, aceitunas, chutney, bitterballen, higos, kaassoufflé, puré de papas, todo dispuesto con esmero. Brindamos con Lambrusco dell’Emilia mientras, a través de los ventanales, los fuegos artificiales estallaban sobre Rotterdam, multiplicándose en el vidrio y en el río, como si la ciudad celebrara no solo el cambio de año, sino también nuestra presencia en ella.

domingo, 8 de febrero de 2026

Amsterdam 27-30/12/25


Entre otros lugares visitamos Sloterdijk, Rijksmuseum, MOCO, Bloemenmarkt, Torre de la Moneda, Casa Museo de Rembrandt, Artis, Museo Marítimo, Oudekirk, Zona Roja, en bicicleta a Volendam, The Cheese Factory, Zaanse Schaans. Ámsterdam es una ciudad donde la historia, el paisaje y la vida cotidiana se entrelazan con naturalidad. Cada fotografía y cada video dialogan con símbolos que, más allá de su carácter turístico, expresan una identidad forjada a lo largo de siglos. Aquí aparecen los molinos recortados contra el cielo, guardianes de una antigua lucha contra el agua, testimonio de una ingeniería paciente y obstinada. Los campos de tulipanes, con su geometría cromática, evocan tanto la belleza natural como la memoria de un comercio que marcó una época. Los zuecos, los quesos y las escenas rurales recuerdan un pasado agrícola y artesanal que sigue latiendo bajo la modernidad. Los canales, con sus puentes y fachadas inclinadas, narran el esplendor mercantil del Siglo de Oro. Las casas flotantes, los reflejos sobre el agua y las bicicletas apoyadas junto a los muelles componen un paisaje urbano donde la sostenibilidad no es un discurso, sino una forma de vivir. En estas imágenes, la ciudad respira a través de sus ritmos lentos, sus trayectos cotidianos y su convivencia armónica con el entorno. El color naranja, discreto o vibrante, aparece como un hilo simbólico que remite al orgullo nacional y a la herencia de la Casa de Orange. Los mercados, las praderas con vacas, los diques y los pólderes revelan una geografía moldeada por el esfuerzo humano y el respeto por la naturaleza. También habita en este recorrido la dimensión cultural: la presencia de Van Gogh, Rembrandt o Vermeer en museos y escaparates; la delicadeza del Delft Blue; la silueta del Rijksmuseum; los emblemas urbanos y las cruces de San Andrés. Son señales de una tradición artística que dialoga permanentemente con el presente. Finalmente, muchas escenas combinan estos elementos en una misma imagen: molino, bicicleta, canal, flor y bandera conviven como piezas de un mismo relato visual. No son fragmentos aislados, sino expresiones de una identidad compleja y coherente. Este álbum propone, así, un viaje por cuatro grandes ejes: el dominio del agua, la tradición agrícola y comercial, la vida urbana sostenible y la herencia cultural. Ámsterdam se revela aquí no solo como una ciudad fotografiada, sino como una experiencia sensible, donde cada símbolo cuenta una historia y cada imagen invita a volver a recorrerla con nuevos ojos.

sábado, 4 de octubre de 2025

Barcelona 24-01-25


Llegamos demasiado temprano al VIP Lounge Joan Miró del Aeropuerto del Prat. Tuvimos que pagar un extra para acceder sin esperar. Fuimos a la puerta de embarque; tardó muchísimo en anunciarse e igual faltaban dos horas. Como habían dicho 40 minutos antes, esperamos. Igual, llegamos muy temprano y había una cola larguísima para los grupos 3 y 4; yahabían embarcado los 1 y 2. La subida fue algo caótica; se demoró y tuvimos muchísimo calor; nos dieron agua. 

martes, 30 de septiembre de 2025

Cornualles 18-23/01/25


Sábado 18 de Enero de 2025. Caminamos hasta la playa Fistral. Luego hicimos el check out y nos dirigimos hacia Penzance. Como el check in era a las 15 tuvimos que hacer un poco de tiempo y no encontramos un lugar que nos gustara para almorzar, así que lo hicimos en la habitación. Más tarde fuimos a una lavandería a lavar/secar un bolso de ropa. Como tardaba 40 minutos fuimos a investigar un poco el camino, para hacer una excursión hasta Marazión el día siguiente.

Domingo 19 de Enero de 2025. Nos levantamos y nos fuimos camnando por el sendero hasta el puebl costero de marazion, donde cuando la marea está baja se puede acceder por una calzada hasta el mnte St. Michael, pero como no lo estaba no pudimos hacerlo. Tomamos chocolate ahí y volvimos a almorzar al hotel. Luego salimos a recorrer la promenade de Penzance, el paseo marítimo. La intención era llegar a Mouse Hol, pero media hora antes de lograrlo, como estaba anocheciendo, nos volvimos al hotel.

Blue monday, Lunes 20 de Enero de 2025. Nos levantamos y fuimos a Lands End. Visitamos el centro de recepción y negocios. También nos sacamos una foto con el famoso cartel, y luego hicimos senderismo, primero en una dirección y luego en otra. Volvimos y almorzamos en el hotel. Nos dirigimos a Saint Ives, donde caminamos y conocimos la sucursal del Tate. Volvimos a la habitación para merendar, Adriana fue al supermercado Iceland a comprar la cena. Luego salimos a caminar por la peatonal de Penzance, pero como estaba vacía y de noche nos volvimos.

Martes 21 de Enero de 2025. Nos levantamos y nos fuimos al Dartmor NAtonal Park. Igual que el día previo, tuvimos muchos problemas en la autopista A30. Finalmente llegamos a Princetown y tuvimos un buen almuerzo en el pub The Prince of Wales. Vimos la prisión de Dartmoor por fuera, luego fuimos al centro de visitantes donde había un rincón de The Hound of the Baskervielles, pero estaba cerrado. Caminamos un rato, luego nos volvimos a Seaton y se puso a llover.

Miércoles 22 de Enero de 2025. Recorrimos un poco la costanera de Seaton. Nos fuimos para Southampton. Estacionamos el auto en un noveno piso. Nos fuimos a almorzar a The Red Lion y sacamos algunas fotos. Luego fuimos al puerto, pero no nos dejaron acceder. filmamos un par de videos. Fuimos al Premier Inn a hacer el check-in. Tomamos un té y salimos a ver un shopping. Compramos algo para la cena y luego fuimos a retirar el equipaje del auto. Volvimos al hotel a merendar. el wifi casi no funciona.

Jueves 23 de Enero de 2025. Fuimos al Primark, a ver el monumento a los ingenieros del titanic y el museo del mar. Nos fuimos a Heathrow a devolver el auto. Luego fuimos la VIP de Visa (premium lounge). British Airways nos despachó el equipaje a la fuerza, nos dieron una botella de agua y maíz salado. Retiramos el equipaje y nos tomamos un taxi hasta el Hotel Sallés Ciudad del Prat. Adriana fue a comprar al Aldi una ensalada y una tortilla. Actualicé un poco instagram y luego de cenar vimos la tele.

 


sábado, 6 de septiembre de 2025

17-01-25 Tintagel


Nos fuimos a Tintagel y allí desayunamos scones con clotted cream, mermelada y té. Luego nos dirigimos a la playa a buscar la cueva del mago Merlín. Por suerte cerca del mediodía la marea estaba baja. Luego cruzamos un puente y vimos las ruinas del castillo del siglo XIII. Antes había sido una residencia de los reyes córnicos durante la edad oscura. La leyenda dice que el rey Arturo fue concebido allí. Finalmente volvimos al Premier Inn de Newquay. 

sábado, 30 de agosto de 2025

16-01-25 Glastonbury


Fuimos a Glastonbury Tor y luego a la Abadía de Glastonbury a ver la tumba del rey Arturo. Volvimos al hotel, hicimos el check out y almorzamos en el restaurante de al lado. Comenzamos el viaje hacia Exeter que tomó hora y media. Tuvimos problemas para estacionar, en dos parkings diferentes. Llegamos al Premier Inn y luego salimos a recorrer la ciudad. Entramos a la catedral unos minutos porque estaban a punto de cerrar. Fuimos al Tesco y nos volvimos al hotel.